La devoción a San Antonio Abad, popularmente conocido como San Antón, hunde sus raíces en los primeros tiempos de la villa de Barajas de Melo. Desde antiguo, el santo contó con una ermita dedicada en lo alto del cerro que lleva su nombre, lo que evidencia la profunda antigüedad de este culto en la localidad.
El antiguo Cabildo de San Antonio Abad fue fundado en 1670 y se mantuvo activo hasta 1802. Esta primera institución religiosa canalizó durante más de un siglo la devoción al santo, especialmente ligado al mundo rural, a la protección de los animales y a la vida campesina. La presencia de San Antón en Barajas debe entenderse dentro de una sociedad tradicional en la que los animales formaban parte esencial de la economía familiar, del trabajo agrícola y de la vida cotidiana.
A mediados del siglo XIX se constituyó la Hermandad de San Antonio Abad, dando continuidad a aquella antigua devoción. En esta etapa se decidió reedificar el viejo humilladero del Santo Cristo de la Macolla, fundado en 1615, levantándose una nueva ermita dedicada al santo. Desde entonces, la Hermandad vivió una intensa etapa de actividad religiosa y popular.
La fiesta de San Antón, celebrada el 17 de enero, llegó a tener una enorme importancia en la vida de Barajas de Melo. Entre sus tradiciones más recordadas se encuentra la bendición de animales, las célebres subastas organizadas por la Hermandad para recaudar fondos y el popular “gorrino de San Antón”, un cerdo alimentado por el pueblo y posteriormente rifado con motivo de las fiestas del santo. Estas costumbres reflejan la unión entre religiosidad, vida rural, economía popular y convivencia vecinal.
El 10 de enero de 1945 se reorganizó la Hermandad, dotándola de nuevos estatutos y adquiriéndose una nueva imagen del titular. Esta reorganización permitió recuperar y mantener viva una devoción que forma parte de la memoria colectiva de la localidad.
En la actualidad, la Hermandad está integrada por 40 hermanos y conserva algunas de sus tradiciones más queridas, como la bendición de animales y el reparto del pan del Santo. San Antón continúa siendo, por tanto, una de las devociones más entrañables de Barajas de Melo, vinculada a la protección, la vida sencilla y el respeto hacia los animales.

Imagen original de San Antón
