El Jardín del Cerro es uno de los lugares más singulares y evocadores de Barajas de Melo. Fue fundado en 1860 por Fermín Caballero como finca de recreo y reconstruido entre 1949 y 1951 por el arquitecto Santiago de la Peña. El conjunto está formado por casa-palacio, capilla, edificio de servicios, observatorio, jardín romántico, lago artificial, fuente y embarcadero.
Su interés no reside solo en la arquitectura, sino en la combinación de paisaje, agua, jardín y memoria histórica.
Se trata de un espacio peculiar, es la primera finca decimonónica, que posiblemente tenga sus dimensiones, y la ambición que conllevo su consecución como garante de la misma. Quizás su mayor atractivo, es que se trata de una imitación al retiro, donde no solo se incluyen los elementos de la época, si no también el propio lago.
Se trata de un espacio que responde al gusto romántico y paisajístico de época contemporánea, vinculado al ocio culto, la contemplación y la creación de fincas de recreo con elementos simbólicos y escenográficos.
Actualmente es de propiedad privada.
La Alcarria Conquense también lo recoge entre los lugares de interés del municipio, especificando su carácter de propiedad particular.
